Rosa, de apellido Wang-Hoei según algunas transcripciones, fue una catequista laica de la provincia de Hebei, en el norte de China, a finales del siglo XIX. Dedicó su vida a enseñar la fe en su pueblo y era conocida por su entrega y su caridad con los vecinos.
En el verano de 1900 estalló la rebelión de los bóxers, un movimiento hostil a los extranjeros y a los cristianos que, con el apoyo de parte de la corte imperial, desató una persecución sangrienta contra los católicos chinos. Rosa tuvo que esconderse de un lugar a otro. A mediados de agosto los perseguidores entraron en el pueblo donde se ocultaba y, con ayuda de informantes, la encontraron. Fue golpeada y arrojada herida a un canal, donde murió. Tenía unos 45 años.
Fue canonizada por el papa Juan Pablo II el 1 de octubre de 2000, junto con otros 119 mártires de China, la mayoría víctimas de esa misma persecución.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.