
San Apolinar fue el primer obispo de Rávena, en la costa adriática de Italia, y es el patrono de la ciudad. Probablemente vivió en el siglo II. Fue muy venerado desde la Antigüedad, como confesor de la fe que sufrió por Cristo, aunque los detalles de su vida no se conocen con seguridad.
Una narración escrita varios siglos después lo presenta como originario de Antioquía, discípulo de san Pedro y enviado por él a Rávena, y le atribuye curaciones, conversiones, destierros, viajes misioneros y repetidas torturas. Los historiadores consideran que ese relato pretendía dar prestigio a la sede de Rávena, que en el siglo VII competía con Roma, y no lo toman como fuente fiable. Lo que sí está bien atestiguado es que Apolinar fue enterrado en Classe, el antiguo puerto de la ciudad, y que su tumba fue objeto de un culto intenso desde muy pronto.
Sobre su sepulcro se construyó en el siglo VI la basílica de San Apolinar en Classe, consagrada en el año 549 y célebre por sus mosaicos, en los que aparece el santo con los brazos abiertos en oración rodeado de ovejas. Otra gran basílica de la ciudad, San Apolinar Nuevo, recibió también su nombre. Su culto se extendió por Italia y por otros lugares de Europa, y su fiesta se celebra el 20 de julio.
Oración
Conduce, Señor, a tus fieles por el camino de la eterna salvación, que tu obispo san Apolinar enseñó con su doctrina y martirio, y haz que, perseverando en tus mandamientos, merezcamos ser coronados con él. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.