
Magdalena Yi Yong-hui nació en 1809 cerca de Seúl, en una familia cristiana; su madre, Magdalena Ho Kye-im, también murió mártir. Decidida a consagrar su vida a Dios sin casarse, cuando su padre quiso imponerle un matrimonio huyó de casa y se refugió en la capital con una tía cristiana. Con ella se recuerdan otras seis mujeres, Teresa Yi Mae-im, Marta Kim Song-im, Lucía Kim, Rosa Kim, Ana Kim Chang-gum y la joven María Won Kwi-im, y un hombre, Juan Bautista Yi Kwang-nyol.
La Iglesia de Corea había nacido a finales del siglo XVIII por iniciativa de laicos que conocieron la fe a través de libros cristianos llegados de China, y durante décadas vivió perseguida por la dinastía Joseon, que veía en ella una amenaza al orden confuciano. En 1839 estalló una de las persecuciones más duras, conocida como la del año gihae. Estos cristianos, algunos de ellos catequistas o colaboradores de la comunidad, fueron arrestados, interrogados y torturados para que renegaran y delataran a otros fieles.
Al negarse, fueron decapitados el 20 de julio de 1839 en la Pequeña Puerta del Oeste de Seúl. Fueron beatificados en 1925 y Juan Pablo II los canonizó en Seúl el 6 de mayo de 1984, entre los 103 mártires de Corea, cuya fiesta común es el 20 de septiembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.