Vulmaro, en francés Wulmar, vivió en el siglo VII en la región de Boulogne, en el norte de Francia. Su biografía antigua fue escrita bastante después de su muerte y contiene elementos poco seguros, pero los rasgos principales de su vida son conocidos. Según ese relato, era de origen humilde y en su juventud trabajó cuidando ganado. Ingresó en la abadía de Hautmont, en el Hainaut, donde se le encomendaron tareas sencillas, como pastorear los animales y recoger leña para el monasterio.
Se distinguió por su espíritu de oración y su deseo de aprender, y llegó a ser ordenado sacerdote. Con permiso de sus superiores vivió varios años como ermitaño cerca del monte Cassel, siguiendo el ejemplo de los antiguos padres del desierto. Después regresó a su tierra natal y fundó, cerca de Boulogne, un monasterio de monjes que con el tiempo dio nombre a la localidad de Samer, deformación de «Saint-Wulmer». Fundó también un monasterio femenino en las cercanías.
Murió hacia el año 700 en su abadía, que existió hasta la Revolución Francesa. Sus reliquias fueron trasladadas en la Edad Media a Boulogne y después a la abadía de San Pedro de Gante, por lo que su culto se difundió en Flandes y en los Países Bajos. Su memoria se celebra el 20 de julio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.