Misa en casa
Cuando no puedes asistir a misa, puedes unirte a la oración de la Iglesia celebrando la Liturgia de la Palabra en casa. Busca un lugar tranquilo, enciende una vela si lo deseas y sigue estos pasos con calma.
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1 Prepara el corazón
Haz un momento de silencio y ponte en la presencia de Dios con la señal de la cruz:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Y pide al Espíritu Santo que abra tu corazón a la Palabra:
Ven, Espíritu Santo; llena mi corazón y enciende en él el fuego de tu amor. Ayúdame a escuchar hoy tu Palabra y a ponerla en práctica. Amén.
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2 Escucha la Palabra de Dios
Lee despacio, en voz alta si puedes, las lecturas de hoy. Al terminar cada lectura, haz una breve pausa de silencio.
miércoles, 8 de julio de 2026
Miércoles de la 14a semana del Tiempo Ordinario Ciclo A · Año II
Santo del día: Santos monjes abrahamitas · San Gregorio Grassi · Santa Glicería · San Pancracio de Taormina · San Quiliano de Würzburg · Beato Pedro Vigne · Santa Landrada · San Juan Wu Wenyin · Beato Mancio Araki
Primera lectura
Libro de Oseas 10,1-3.7-8.12.
Israel era una viña exhuberante, que producía su fruto. Cuanto más se multiplicaban sus frutos, más multiplicaba él los altares; cuanto mejor le iba al país, mejores hacía él las piedras conmemorativas.
Su corazón está dividido, ahora tendrán que expiar: el mismo Señor destrozará sus altares, devastará sus piedras conmemorativas.
Seguramente dirán entonces: "No tenemos rey, porque no hemos temido al Señor. Pero el rey ¿que podría hacer por nosotros?".
¡Samaría está completamente perdida! Su rey es como una astilla sobre la superficie de las aguas.
Los lugares altos de Aven, el pecado de Israel, también serán destruidos; espinas y cardos invadirán sus altares. Ellos dirán entonces a las montañas: "Cúbrannos", y a las colinas: "¡Caigan sobres nosotros!".
Siembren semillas de justicia, cosechen el fruto de la fidelidad, roturen un campo nuevo: es tiempo de buscar al Señor, hasta que él venga y haga llover para ustedes la justicia.Salmo responsorial
Salmo 105(104),2-3.4-5.6-7.
Canten al Señor con instrumentos musicales,
pregonen todas sus maravillas!
¡Gloríense en su santo Nombre,
alégrense los que buscan al Señor!
¡Recurran al Señor y a su poder,
busquen constantemente su rostro!
recuerden las maravillas que él obró,
sus portentos y los juicios de su boca!
Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos.Evangelio
Evangelio según San Mateo 10,1-7.
Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;
Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;
Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: "No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos.
"Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.Reflexión del día
«A estos doce los envió en misión»
Espíritu eterno de Amor,
que procedes del Padre y del Hijo,
te damos gracias por todas las vocaciones
de apóstoles y de santos que han fecundado a la Iglesia.
Te pedimos que continúes tu obra.
Acuérdate del momento en que, en Pentecostés
has descendido sobre los apóstoles reunidos
en oración con María, la madre de Jesús,
y mira a tu Iglesia que hoy
tiene particular necesidad de sacerdotes santos,
de testigos fieles y autorizados de tu gracia,
que tiene necesidad de hombres y mujeres consagrados
que irradien el gozo de aquellos que viven sólo por el Padre,
de aquellos que hacen suya la misión y la ofrenda de Cristo,
de aquellos que construyen, en la caridad, el mundo nuevo.
Espíritu Santo, Fuente eternal de gozo y de paz
eres tú quien abre el corazón y el espíritu a la llamada divina;
eres tú quien vuelve eficaz todo impulso hacia el bien,
hacia la verdad, hacia la caridad.
Tus gemidos inexpresables
elevan al Padre desde el corazón de la Iglesia,
que sufre y lucha por el Evangelio.
Abre el corazón y el espíritu de hombres y mujeres jóvenes,
a fin de que una nueva floración de santas vocaciones
muestre la fidelidad de tu amor,
y que todos lleguen a conocer a Cristo,
la luz verdadera venida al mundo
para ofrecer a cada ser humano
la esperanza segura de la vida eterna. Amén.— San Juan Pablo II (1920-2005) Oración por las vocaciones en la 35 Jornada mundial de las vocaciones, 3 de mayo 1998
Homilías de los papas
Elige un papa para leer su palabra sobre este evangelio (Mt 10,1-7).
Aún no hay un extracto seleccionado de León XIV para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de León XIV en vatican.va →Aún no hay un extracto seleccionado de Francisco para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de Francisco en vatican.va →Aún no hay un extracto seleccionado de Benedicto XVI para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de Benedicto XVI en vatican.va →Aún no hay un extracto seleccionado de Juan Pablo II para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de Juan Pablo II en vatican.va →Los extractos son citas breves; el texto íntegro es © Libreria Editrice Vaticana. Enlazamos a la fuente oficial en cada caso.
Fuente: Evangelizo.org
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3 Medita
Guarda unos minutos de silencio. Puedes ayudarte con la reflexión del día y con las homilías de los papas (más arriba). Pregúntate: ¿qué me dice hoy el Señor con esta Palabra? ¿A qué me invita?
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4 Profesa la fe
Reza el Credo de los Apóstoles:
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
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5 Ora e intercede
Presenta a Dios tus intenciones: por la Iglesia, por el mundo, por los enfermos, por tus seres queridos y por tus propias necesidades. Une todas tus peticiones a la oración que nos enseñó Jesús:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
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6 Comunión espiritual
Al no poder recibir la Eucaristía, puedes hacer una comunión espiritual con esta oración de san Alfonso María de Ligorio:
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. No permitas, Señor, que jamás me aparte de Ti. Amén.
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7 Da gracias y ve en paz
Termina dando gracias a Dios y pidiendo su bendición sobre tu día:
Te doy gracias, Señor, por tu Palabra que hoy ha alimentado mi fe. Que el Señor todopoderoso y misericordioso me bendiga y me guarde: en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Esta guía no sustituye la participación en la Santa Misa, a la que conviene volver siempre que sea posible; es una ayuda para orar con la Palabra del día cuando no puedes asistir.