
Paris, conocido en Italia como san Parisio, vivió en Treviso, en la región del Véneto, entre los siglos XII y XIII. Aunque Bolonia también se atribuyó su cuna, los estudios más serios lo consideran natural de Treviso, donde transcurrió toda su vida. Siendo apenas un muchacho ingresó en la orden de los camaldulenses, rama benedictina fundada por san Romualdo que unía la vida comunitaria con largos tiempos de soledad y oración.
Ordenado sacerdote hacia 1190, se le confió de inmediato la dirección espiritual del monasterio de monjas camaldulenses de Santa Cristina, en Treviso. Según la tradición, desempeñó ese servicio durante más de setenta años, acompañando a varias generaciones de religiosas con su consejo, su predicación y su ejemplo de vida austera. Su existencia no estuvo marcada por grandes acontecimientos exteriores, sino por la fidelidad cotidiana a la regla y a ese ministerio discreto. Los testimonios antiguos le atribuyen además el don de profecía y diversos favores obtenidos por su intercesión.
Murió en Treviso el 11 de junio de 1267, a una edad que la tradición sitúa en torno a los ciento siete u ocho años. Fue sepultado en la iglesia del monasterio al que había servido, y el obispo de la ciudad impulsó enseguida su culto. Sus restos se veneran hoy en Treviso, cuya diócesis lo celebra el 11 de junio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.