Guido Vignotelli nació en Cortona, en la Toscana, hacia 1190. Era un hombre instruido y piadoso, dedicado a la oración y a socorrer a los pobres de su ciudad. Según la tradición franciscana, cuando san Francisco de Asís pasó por Cortona hacia 1211, Guido lo hospedó en su casa y, impresionado por su forma de vida, le pidió seguirlo. Repartió sus bienes entre los necesitados y recibió el hábito de los Hermanos Menores, convirtiéndose en uno de los primeros discípulos del santo de Asís.
Fue ordenado sacerdote y vivió en la pequeña comunidad que los frailes establecieron en las afueras de Cortona, en particular en el eremitorio de Le Celle, uno de los lugares más antiguos de la orden, donde se dedicó a la penitencia, la oración y la predicación. El pueblo de Cortona lo tuvo por gran bienhechor y la devoción popular le atribuyó numerosos prodigios, que se recuerdan como tradiciones transmitidas tras su muerte.
Murió en Cortona en 1250, a una edad avanzada. Su cuerpo se conserva en la ciudad, que pocos decenios después vería también la vida de santa Margarita de Cortona. El papa Gregorio XIII aprobó su culto en 1583. Es recordado como ejemplo de la primera generación franciscana: sencillez, pobreza voluntaria y servicio a los más pobres.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.