San Ignacio Choukrallak Maloyan
Santo

San Ignacio Choukrallak Maloyan

Se celebra el 11 de junio

Choukrallah Maloyan nació en 1869 en Mardin, en el sureste de la actual Turquía, en una familia armenia católica. Se formó en el convento de Bzommar, en el Líbano, y fue ordenado sacerdote en 1896, tomando el nombre de Ignacio. Ejerció su ministerio en Egipto y en otros lugares, y en 1911 fue nombrado arzobispo de Mardin para los armenios católicos.

Durante la Primera Guerra Mundial, el Imperio otomano emprendió la deportación y el exterminio de la población armenia, que alcanzó también a otros cristianos de la región. Ignacio Maloyan, que se había mostrado siempre leal a las autoridades, preparó a sus fieles para la prueba y dejó un testamento espiritual en el que reafirmaba su fe y su comunión con la Iglesia de Roma. En junio de 1915 fue arrestado con numerosos sacerdotes y laicos de su comunidad. Le ofrecieron salvar la vida si se convertía al islam, y se negó. El 11 de junio de 1915, cerca de Diyarbakir, fue fusilado junto con otros prisioneros, después de haberles distribuido la Eucaristía, según los testigos.

Juan Pablo II lo beatificó el 7 de octubre de 2001, y fue canonizado por el papa León XIV el 19 de octubre de 2025. Es venerado como mártir por la Iglesia armenia católica y por los armenios de la diáspora, especialmente en el Líbano.

Oración

Oh Dios, Vos habéis querido esparcir de una manera maravillosa, por toda la creación, reflejos de vuestra belleza increada y de vuestra omnipotencia infinita, y habéis creado al hombre para que fuese una imagen viviente de Vos, en la cual pudieseis complaceros; tan grande es vuestra bondad y complacencia con las almas que os aman de corazón y se os entregan totalmente como lo hacen vuestros santos, a los que llegáis a hacer partícipes de vuestro poder, haciendo que obren prodigios y milagros. Nosotros os suplicamos hoy, ya que por nuestros méritos no merecemos ser atendidos, que queráis escucharnos por vuestra bondad y por el valimiento de vuestro Santo glorioso, y que nos concedáis las gracias que por su mediación os pedimos en esta novena. Y ahora, confiados en vuestra bondad infinita, nos atrevemos a insistir en nuestras súplicas, mientras, postrados, con el mayor respeto y con todo el afecto de nuestro corazón, dirigimos las siguientes súplicas a la Santísima Trinidad:

Oh Padre Eterno, que quisisteis manifestar vuestra omnipotencia en los Santos por sus prodigios y virtudes y por su fortaleza en el empleo de su vida en vuestro servicio: haced que nosotros sepamos vencer con constancia todas las tentaciones y que jamás, durante nuestra vida, nos aleje de Vos el pecado.

Padrenuestro, Avemaría, y Gloria.
Oh Hijo Unigénito, que quisisteis manifestar vuestra sabiduría infinita en los Santos, comunicándoles vuestras inspiraciones y vuestra luz, para penetrar las verdades divinas y vivir vida de fe; haced que nosotros, con vuestra gracia y auxilio, practiquemos todas las virtudes y crezcamos cada día en santidad y perfección.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oh Espíritu Santo, que quisisteis manifestar la unción de vuestro amor en los Santos, derramando sobre su alma vuestros dones y vuestros frutos, e inflamándolos en celo y caridad: haced que sepamos amaros, ¡oh Dios de amor!, sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos, sin faltar jamás por nada a la caridad.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.

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