Bardo, conocido en español como Bardón, nació hacia el año 980 en Oppershofen, en la región alemana del Wetterau, en una familia noble emparentada con la emperatriz Gisela, esposa de Conrado II. Fue educado en la célebre abadía benedictina de Fulda, donde tomó el hábito monástico y se distinguió por su amor al estudio, en especial a la Regla pastoral de san Gregorio Magno, el gran manual medieval sobre los deberes de los obispos.
El emperador Conrado II lo nombró abad de Kaiserswerth y después de Hersfeld, y en 1031 fue elegido arzobispo de Maguncia, una de las sedes más importantes del Sacro Imperio. Como pastor mantuvo la sobriedad de un monje, pero fue generoso en limosnas y hospitalidad; los pobres lo consideraban su protector frente a los abusos de los poderosos. Durante su gobierno se terminó la reconstrucción de la catedral de Maguncia, consagrada en 1036. Colaboró con el papa León IX en el sínodo reformador celebrado en Maguncia en 1049 contra la simonía y a favor del celibato del clero, y se cuenta que el propio papa le pidió moderar sus penitencias por el bien de su salud.
Murió el 10 o 11 de junio de 1051 y fue sepultado en la catedral de Maguncia. Sus contemporáneos lo recordaron por su mansedumbre con quienes lo ofendían y por su bondad incluso con los animales. Se le venera como beato en la tradición de la diócesis de Maguncia.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.