Antusa fue una monja bizantina del siglo VIII, en tiempos de la crisis iconoclasta. Nació a comienzos de ese siglo, probablemente en la región de Honorías, en Asia Menor, cerca del mar Negro. Durante años llevó vida eremítica bajo la guía de un anacoreta llamado Sisinio, y más tarde fundó en Mantinea, cerca de Claudiópolis, un monasterio doble de monjas y monjes, del que fue abadesa.
En aquella época el emperador Constantino V impuso con dureza la prohibición de venerar las imágenes sagradas, aprobada por un concilio reunido en Hieria en el año 754. Los monjes, que defendían los iconos, fueron especialmente perseguidos. Antusa fue acusada de venerar imágenes, sufrió azotes y fue desterrada. Según la tradición, había predicho a la emperatriz un parto feliz de gemelos, y cuando esto ocurrió obtuvo su favor y pudo regresar a su monasterio. La hija del emperador, que también llegaría a ser venerada como santa, recibió en su honor el nombre de Antusa.
Murió en su monasterio de Mantinea hacia el año 777, con fama de santidad. Su memoria se celebra el 27 de julio. No debe confundirse con santa Antusa de Constantinopla, la hija de Constantino V. Es venerada sobre todo en las Iglesias de tradición bizantina como una de las defensoras de los iconos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.