
María Gracia Tarallo nació el 23 de septiembre de 1866 en Barra, cerca de Nápoles, en una familia profundamente cristiana. Desde niña mostró una gran inclinación a la oración y un especial amor por la Eucaristía. Ayudaba a su madre en la casa y enseñaba a sus hermanas menores lo que aprendía en la escuela, y desde joven deseó consagrarse a Dios, aunque tuvo que esperar varios años para poder hacerlo.
En 1891 ingresó, junto con su hermana, en el instituto de las Hermanas Crucificadas Adoratrices de la Eucaristía, fundado en Nápoles por María Pía Notari, y recibió el nombre de María de la Pasión. Su espiritualidad se centró en la pasión de Cristo, en la adoración eucarística y en la Virgen Dolorosa. En la comunidad desempeñó tareas muy distintas, desde maestra de novicias hasta cocinera, ropera o portera, y su ocupación preferida era preparar las hostias para la misa, que vivía como una prolongación de la adoración.
Sus hermanas la recordaban por su humildad, su obediencia y su intensa vida de oración, y por haberse ofrecido a Dios por los pecadores y por los sacerdotes. En sus escritos repetía que el amor de Dios no es amado porque no es conocido. Murió en San Giorgio a Cremano, cerca de Nápoles, el 27 de julio de 1912. Fue beatificada en Nápoles el 14 de mayo de 2006, durante el pontificado de Benedicto XVI.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.