San Simeón Obispo
Santo

San Simeón Obispo

Se celebra el 18 de febrero

Simeón, o Simón, fue el segundo obispo de Jerusalén, sucesor de Santiago, «el hermano del Señor». La principal fuente sobre él es el historiador del siglo II Hegesipo, cuyos datos recoge Eusebio de Cesarea. Según esa tradición, era hijo de Cleofás, hermano de san José, y por tanto pariente cercano de Jesús. Algunos lo identifican con el Simón que el evangelio menciona entre los «hermanos» de Jesús, palabra que en el lenguaje bíblico incluía a primos y parientes.

Tras la muerte de Santiago, hacia el año 62, los apóstoles y discípulos que aún vivían eligieron a Simeón para dirigir la Iglesia de Jerusalén. Poco después estalló la gran rebelión judía contra Roma, que terminó con la destrucción de Jerusalén y del templo en el año 70. Según la tradición, la comunidad cristiana abandonó la ciudad antes del asedio y se refugió en Pela, al otro lado del Jordán; más tarde regresó a Jerusalén, todavía bajo la guía de Simeón.

Gobernó aquella Iglesia durante muchos años. En tiempos del emperador Trajano fue denunciado como descendiente de David y como cristiano ante el gobernador romano Ático. Según Hegesipo, ya muy anciano, fue torturado durante varios días y finalmente crucificado, hacia el año 107. Su memoria se celebra el 18 de febrero y se le venera como uno de los últimos testigos de la generación de los apóstoles.

Oración

Himno
Oh Dios, que eres el premio la corona / y la suerte de todos tus soldados, / líbranos de los lazos de las culpas por éste mártir a quién hoy cantamos.

Él conoció la hiel que está escondida / en la miel de los goces de éste suelo,/ y, por no haber cedido a sus encantos, / está gozando los del cielo eterno.

Él afrontó con ánimo seguro / lo que sufrió con varonil coraje / y consiguió los celestiales dones / al derramar por ti su noble sangre.

Oh piadosísimo Señor de todo, / te suplicamos con humilde ruego / que, en el día del triunfo de éste mártir, / perdones los pecados de tus siervos.

Gloria eterna al divino Jesucristo, / que nació de una Virgen impecable, / y gloria eterna al Santo Paráclito, / y gloria eterna al Sempiterno Padre. Amén


Dios todopoderoso y eterno, que concediste a San Simeón luchar por la fe hasta derramar su sangre, haz que, ayudados por su intercesión, soportemos por tu amor nuestras dificultades y con valentía caminemos hacia ti que eres la fuente de toda vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Nuestra  Señora de Laon, Reims, Francia (500), fundada por San Remigio

Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.

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