
Guido di Pietro, conocido universalmente como Fra Angelico, nació a finales del siglo XIV en Vicchio, en la región del Mugello (Toscana, Italia). Se formó como pintor en Florencia y, poco antes de 1423, entró con su hermano en el convento dominico de Fiesole, de observancia estricta, donde tomó el nombre de fray Juan de Fiesole. Ordenado sacerdote, desempeñó cargos de gobierno en la comunidad, sin abandonar la pintura.
A partir de 1438 trabajó en el convento de San Marcos de Florencia, donde pintó los célebres frescos del claustro, la sala capitular y las celdas de los frailes, pensados como ayuda a la contemplación. Fue llamado también a Roma, donde decoró capillas en el Vaticano, entre ellas la capilla Nicolina, y trabajó en otras ciudades como Orvieto. Su obra, que une la tradición gótica con las novedades del primer Renacimiento, se considera una síntesis única entre arte y oración. Según una tradición antigua, el papa le ofreció el arzobispado de Florencia y él propuso en su lugar a san Antonino.
Murió en el convento de Santa María sopra Minerva de Roma el 18 de febrero de 1455, y allí se conserva su sepulcro. Desde poco después de su muerte se le llamó «el Angélico», y durante siglos fue venerado como beato. Juan Pablo II confirmó oficialmente su culto en 1982 y en 1984 lo proclamó patrono universal de los artistas.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.