Dale, Señor, el descanso eterno
La oración más breve por un difunto: dos líneas que se saben de memoria.
Se puede empezar cualquier día
Los nueve días después de una muerte: lo que se reza en casa cuando se va la gente.
Esta novena no tiene fecha: se empieza el día que haga falta y se reza nueve días seguidos.
El novenario es la costumbre más extendida del duelo católico, y es más sabia de lo que parece: obliga a la familia a juntarse nueve tardes seguidas, justo cuando las visitas se acaban y la casa se queda en silencio.
Se reza por el difunto, pero sostiene a los vivos. Donde dice N. se pone su nombre, en voz alta.
Se empieza el día del fallecimiento o el del entierro y se reza nueve días seguidos, a la misma hora, en casa. También se usa en el novenario de noviembre, del 1 al 9. Al terminar suele pedirse una misa por el difunto.
Dale, Señor, el descanso eterno,
y brille para él la luz perpetua.
Descanse en paz.
Señor, recibe a N. en tu casa.
Perdónale lo que fuera suyo,
págale el bien que hizo y que no vimos,
y danos a nosotros el consuelo que hoy nos falta.
Amén.
Dale, Señor, el descanso eterno,
y brille para él la luz perpetua.
Descanse en paz. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria por su alma.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…
(la Salve, como en los funerales)
La oración más breve por un difunto: dos líneas que se saben de memoria.
Para rezar por alguien que acaba de morir, en el velorio o en casa.
Por los difuntos de los que ya nadie se acuerda: los que no tienen quien rece.
La antífona con que la Iglesia saluda a María como Madre de misericordia; cierra el rosario.