Día 4 de 9

Cuarto día — Por la familia

  1. Oración de todos los días

    Dale, Señor, el descanso eterno,
    y brille para él la luz perpetua.
    Descanse en paz.

    Señor, recibe a N. en tu casa.
    Perdónale lo que fuera suyo,
    págale el bien que hizo y que no vimos,
    y danos a nosotros el consuelo que hoy nos falta.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 19,25-27

    25 Estaban al mismo tiempo junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. 26 Habiendo mirado, pues, Jesús a su madre y al discípulo que Él amaba, el cual estaba allí, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. 27 Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel punto encargóse de ella el discípulo, y la tuvo consigo en su casa.
  3. Meditación del día 4

    Una muerte mueve la casa entera: el que se quedó viudo, los hijos, el que llevaba el peso de los cuidados y de repente no tiene qué hacer.

    Clavado en la cruz, con la muerte encima, Jesús se ocupa de quién va a cuidar de su madre. Se la encarga al discípulo, y el evangelio dice que desde aquella hora se la llevó a su casa. Es un detalle práctico en medio de la tragedia, y por eso es tan creíble: cuando alguien muere, alguien tiene que hacerse cargo de los que quedan.

    Mira hoy tu casa con esos ojos. Quizá hay una viuda que nunca vivió sola, un hijo que no sabe llorar delante de nadie, una hermana que llevó meses los cuidados, las noches de hospital, las pastillas, y ahora tiene las manos vacías y el cuerpo agotado. Ella también necesita que alguien se la lleve a su casa, aunque sea a comer. Y está el peligro de siempre: las herencias, los objetos, quién se queda con qué, quién hizo más. Muchas familias se rompen en los meses siguientes a un entierro. Hablarlo pronto, con calma y sin cuentas pendientes, es una forma de honrar a N., que seguramente no los quería ver peleados.

  4. Petición

    Señor, cuida a los que quedamos:
    al que dormía a su lado, a sus hijos, a quien lo cuidó hasta el final.
    Que este dolor no nos ponga unos contra otros.
    Amén.

  5. Oración final

    Dale, Señor, el descanso eterno,
    y brille para él la luz perpetua.
    Descanse en paz. Amén.

    Padre Nuestro, Ave María y Gloria por su alma.

    Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…
    (la Salve, como en los funerales)

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.