Día 3 de 9

Tercer día — Lo que quedó pendiente

  1. Oración de todos los días

    Dale, Señor, el descanso eterno,
    y brille para él la luz perpetua.
    Descanse en paz.

    Señor, recibe a N. en tu casa.
    Perdónale lo que fuera suyo,
    págale el bien que hizo y que no vimos,
    y danos a nosotros el consuelo que hoy nos falta.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Colosenses 3,12-15

    12 Revestios, pues, como escogidos que sois de Dios, santos y amados, revestios de entrañas de compasión, de benignidad, de humildad, de modestia, de paciencia; 13 sufriéndoos los unos a los otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro: así como el Señor os ha perdonado, así lo habéis de hacer también vosotros. 14 Pero sobre todo, mantened la caridad, la cual es el vínculo de la perfección, 15 y la paz de Cristo triunfe en vuestros corazones, a la cual fuisteis asimismo llamados para formar un solo cuerpo; y sed agradecidos.
  3. Meditación del día 3

    Casi siempre queda algo: una conversación a medias, un perdón que no se pidió, una visita que se aplazó.

    Eso se puede entregar. No sirve para castigarse, sirve para soltarlo.

    Pablo pide a los suyos que se soporten y se perdonen «si alguno tiene queja contra otro». No supone familias sin quejas; supone que las quejas existen y que hay que hacer algo con ellas. Con un muerto ya no se puede hablar, pero el perdón no depende de que el otro esté delante. Puedes perdonarle lo que te hizo y puedes pedirle perdón a él, ante Dios, por lo tuyo.

    Conviene distinguir. Hay culpas que no te corresponden: no fuiste tú quien decidió la enfermedad, ni el accidente, ni la hora. Darle vueltas a «si lo hubiera llevado antes al médico» suele ser una manera de tener algún control sobre lo que no lo tuvo. Y hay culpas que sí son tuyas: una distancia de años, una frase dura, una visita que no hiciste. Esas se nombran, se confiesan si hace falta y se dejan. Pablo termina pidiendo que la paz de Cristo mande en el corazón. Mandar en el corazón significa que la última palabra no la tiene el remordimiento.

  4. Petición

    Señor, tú sabes lo que quedó sin decir entre N. y yo.
    Dilo tú por mí.
    Quítame la culpa que no me corresponde
    y perdóname la que sí.
    Amén.

  5. Oración final

    Dale, Señor, el descanso eterno,
    y brille para él la luz perpetua.
    Descanse en paz. Amén.

    Padre Nuestro, Ave María y Gloria por su alma.

    Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…
    (la Salve, como en los funerales)

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.