Día 8 de 9
Octavo día — Volver a la vida de siempre
Oración de todos los días
Dale, Señor, el descanso eterno,
y brille para él la luz perpetua.
Descanse en paz.Señor, recibe a N. en tu casa.
Perdónale lo que fuera suyo,
págale el bien que hizo y que no vimos,
y danos a nosotros el consuelo que hoy nos falta.
Amén.Lectura del día
19 Acuérdate, Señor, de mi miseria y persecución, y del ajenjo de la hiél que me hacen beber. ZAIN. 20 De continuo tengo en la memoria estas cosas, y se repudre dentro de mí el alma mía. ZAIN. 21 Con todo, considerando estas cosas dentro de mi corazón, hallaré mi esperanza en el Señor. HET. 22 Es una misericordia del Señor el que nosotros no hayamos sido consumidos del todo, porque jamás han faltado sus piedades. HET. 23 Cada día las hay nuevas desde muy de mañana: grande es, ¡oh, Señor!, tu fidelidad. HET. 24 Mi herencia, dice el alma mía, es el Señor; por lo tanto, pondré en Él mi confianza. TET. 25 Bueno es el Señor para los que esperan en Él, para las almas que le buscan. TET. 26 Bueno es aguardar en silencio la salud que viene de Dios. TET.
Meditación del día 8
Mañana se cierra el novenario y empieza lo difícil: los días normales sin él, que son muchos y no tienen nadie de visita.
El autor de las Lamentaciones escribe desde una ciudad destruida. Dice que el recuerdo de su desgracia es ajenjo y hiel, que lo tiene siempre presente y le hunde el alma. Y justo ahí, sin que haya cambiado nada afuera, añade que las misericordias del Señor se renuevan cada mañana. No dice cada año ni cada novenario: cada mañana.
A partir de mañana el duelo cambia de forma. Se acaban las visitas y los rezos colectivos, y empiezan las mañanas normales: su taza en el armario, su lado de la cama, el trámite del banco, el primer domingo sin la llamada de siempre. Es ahí donde mucha gente se hunde, cuando ya nadie pregunta. Por eso este texto sirve: no promete que mañana no dolerá, promete una gracia del tamaño de un día. Ve de día en día. Y si un mes después sigues sin dormir o sin poder levantarte, pide ayuda a un médico o a un psicólogo; eso no es falta de fe.
Petición
Señor, mañana volvemos al trabajo y a la rutina.
Danos ánimo para lo que sigue
y gente que se acuerde de nosotros dentro de un mes,
cuando ya nadie pregunte.
Amén.Oración final
Dale, Señor, el descanso eterno,
y brille para él la luz perpetua.
Descanse en paz. Amén.Padre Nuestro, Ave María y Gloria por su alma.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…
(la Salve, como en los funerales)
Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.