Día 1 de 9
Primer día — Se ha ido
Oración de todos los días
Dale, Señor, el descanso eterno,
y brille para él la luz perpetua.
Descanse en paz.Señor, recibe a N. en tu casa.
Perdónale lo que fuera suyo,
págale el bien que hizo y que no vimos,
y danos a nosotros el consuelo que hoy nos falta.
Amén.Lectura del día
32 María, pues, habiendo llegado adonde estaba Jesús, viéndole, postróse a sus pies, y díjole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 33 Jesús, al verla llorar, y llorar también a los judíos que habían venido con ella, estremecióse en su alma, y conturbóse a Sí mismo, y dijo: 34 ¿Dónde le pusisteis? Ven, Señor, le dijeron, y lo verás. 35 Entonces a Jesús se le arrasaron los ojos de lágrimas. 36 En vista de lo cual dijeron los judíos: Mirad cómo le amaba.
Meditación del día 1
Hoy no hay nada que entender todavía. La casa está llena de gente y de platos, y a la vez vacía.
Empezar la novena es hacer lo único que se puede hacer: rezar y estar.
Marta y María le dijeron a Jesús lo mismo que se dice hoy en tantas salas: «Si hubieras estado aquí, no habría muerto». Es un reproche, y él no lo corrige. No les explica nada, no les da una lección sobre la vida eterna en ese momento. Pregunta dónde lo han puesto y se echa a llorar. Los que miraban sacaron la conclusión correcta: «Mirad cómo le amaba».
El primer día no te toca entender ni aceptar. Te toca lo que hizo él: ir hasta donde está el muerto, dejar que salga el llanto y no avergonzarte de él delante de nadie. Si alguien te dice que no llores porque ya está en un lugar mejor, déjalo pasar; lo dice con buena intención y no sabe qué otra cosa decir. Dios no te pide compostura. Lo que te pide esta tarde es que no te quedes solo: que te sientes con los tuyos, que digas el nombre de N. y que dejes que esta primera oración sea torpe.
Petición
Señor, N. ha muerto y no sabemos qué hacer con las manos.
Recíbelo tú.
Y a nosotros danos fuerza para estos nueve días.
Amén.Oración final
Dale, Señor, el descanso eterno,
y brille para él la luz perpetua.
Descanse en paz. Amén.Padre Nuestro, Ave María y Gloria por su alma.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…
(la Salve, como en los funerales)
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.