Día 1 de 9

Primer día — Se ha ido

  1. Oración de todos los días

    Dale, Señor, el descanso eterno,
    y brille para él la luz perpetua.
    Descanse en paz.

    Señor, recibe a N. en tu casa.
    Perdónale lo que fuera suyo,
    págale el bien que hizo y que no vimos,
    y danos a nosotros el consuelo que hoy nos falta.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 11,32-36

    32 María, pues, habiendo llegado adonde estaba Jesús, viéndole, postróse a sus pies, y díjole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 33 Jesús, al verla llorar, y llorar también a los judíos que habían venido con ella, estremecióse en su alma, y conturbóse a Sí mismo, y dijo: 34 ¿Dónde le pusisteis? Ven, Señor, le dijeron, y lo verás. 35 Entonces a Jesús se le arrasaron los ojos de lágrimas. 36 En vista de lo cual dijeron los judíos: Mirad cómo le amaba.
  3. Meditación del día 1

    Hoy no hay nada que entender todavía. La casa está llena de gente y de platos, y a la vez vacía.

    Empezar la novena es hacer lo único que se puede hacer: rezar y estar.

    Marta y María le dijeron a Jesús lo mismo que se dice hoy en tantas salas: «Si hubieras estado aquí, no habría muerto». Es un reproche, y él no lo corrige. No les explica nada, no les da una lección sobre la vida eterna en ese momento. Pregunta dónde lo han puesto y se echa a llorar. Los que miraban sacaron la conclusión correcta: «Mirad cómo le amaba».

    El primer día no te toca entender ni aceptar. Te toca lo que hizo él: ir hasta donde está el muerto, dejar que salga el llanto y no avergonzarte de él delante de nadie. Si alguien te dice que no llores porque ya está en un lugar mejor, déjalo pasar; lo dice con buena intención y no sabe qué otra cosa decir. Dios no te pide compostura. Lo que te pide esta tarde es que no te quedes solo: que te sientes con los tuyos, que digas el nombre de N. y que dejes que esta primera oración sea torpe.

  4. Petición

    Señor, N. ha muerto y no sabemos qué hacer con las manos.
    Recíbelo tú.
    Y a nosotros danos fuerza para estos nueve días.
    Amén.

  5. Oración final

    Dale, Señor, el descanso eterno,
    y brille para él la luz perpetua.
    Descanse en paz. Amén.

    Padre Nuestro, Ave María y Gloria por su alma.

    Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…
    (la Salve, como en los funerales)

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.