Día 9 de 9
Noveno día — En tus manos
Oración de todos los días
Dale, Señor, el descanso eterno,
y brille para él la luz perpetua.
Descanse en paz.Señor, recibe a N. en tu casa.
Perdónale lo que fuera suyo,
págale el bien que hizo y que no vimos,
y danos a nosotros el consuelo que hoy nos falta.
Amén.Lectura del día
1 Mas las almas de los justos están en la mano de Dios; y no llegará a ellas el tormento de la muerte eterna. 2 A los ojos de los insensatos pareció que morían; y su tránsito, o salida del mundo, se miró como una desgracia, 3 -) y como un aniquilamiento su partida de entre nosotros: mas ellos, a la verdad, reposan en paz. 4 Y si delante de los hombres han padecido tormentos, su esperanza está llena o segura de la inmortalidad. 5 Su tribulación ha sido ligera, y su galardón será grande: porque Dios hizo prueba de ellos, y hallólos dignos de sí. 6 Probólos como al oro en el crisol, y los aceptó como víctimas de holocausto; y a su tiempo se les dará la recompensa.
Meditación del día 9
Se termina. Lo propio es cerrarlo con una misa por N., que es la oración más fuerte que la Iglesia puede ofrecer por un difunto.
Y después seguir nombrándolo: en su aniversario, en noviembre, en la mesa cuando salga su tema.
«Las almas de los justos están en la mano de Dios.» El libro de la Sabiduría reconoce que, vista desde fuera, la muerte parece un desastre y un aniquilamiento. Pero añade que los que han muerto están en paz y que su esperanza está llena de inmortalidad. Es el texto que se lee en tantos funerales, y hoy lo puedes escuchar como dicho para N.
El noveno día no cierra el duelo; cierra el novenario. Lo que se hace hoy es entregarlo del todo y pedirle a Dios que le dé lo que la familia ya no puede darle. Por eso tiene sentido encargar una misa: es la manera más antigua que tiene la Iglesia de poner a un difunto en esas manos. Después vendrán las fechas difíciles, el aniversario, la Navidad, el 2 de noviembre. No dejes que su nombre desaparezca de la conversación por miedo a hacer llorar a alguien. Nombrarlo en la mesa, contar sus cosas, rezar por él cuando salga su recuerdo: así sigue siendo de la familia.
Petición
Señor, te entregamos a N. del todo.
Dale el descanso eterno y la luz perpetua.Y danos a nosotros paz para vivir sin él
hasta que nos volvamos a ver.
Amén.Oración final
Dale, Señor, el descanso eterno,
y brille para él la luz perpetua.
Descanse en paz. Amén.Padre Nuestro, Ave María y Gloria por su alma.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…
(la Salve, como en los funerales)
Con este día se cierra la novena.