Día 2 de 9
Segundo día — Su vida
Oración de todos los días
Dale, Señor, el descanso eterno,
y brille para él la luz perpetua.
Descanse en paz.Señor, recibe a N. en tu casa.
Perdónale lo que fuera suyo,
págale el bien que hizo y que no vimos,
y danos a nosotros el consuelo que hoy nos falta.
Amén.Lectura del día
6 Que yo ya estoy a punto de ser inmolado y se acerca el tiempo de mi muerte. 7 Combatido he con valor, he concluido la carrera, he guardado la fe. 8 Nada me resta sino aguardar la corona de justicia que me está reservada, y que me dará el Señor en aquel día, como justo juez, y no sólo a mí, sino también a los que, llenos de fe, desean su venida. 2 TIMOTEO Recomendaciones y saludos Date prisa en venir presto a mí.
Meditación del día 2
Hoy toca recordar cómo era: sus manías, su trabajo, sus frases. Decirlo en voz alta delante de los demás, incluso lo que hacía gracia.
Recordar bien a un muerto es parte de rezar por él.
Pablo hace balance de su vida sabiendo que se le acaba: he peleado, he terminado la carrera, he guardado la fe. No dice que lo hizo perfecto. Dice que llegó al final sin soltar lo importante. Hoy puedes mirar así la vida de N.: no como una lista de virtudes de recordatorio, sino como una carrera real, con tramos buenos y tramos torpes.
Habla de su trabajo: las madrugadas, lo que construyó, lo que sostuvo cuando nadie lo veía. Habla de cómo hacía las cosas, de las palabras que solo decía él, de lo que lo sacaba de quicio. Contarlo entre todos tiene un efecto curioso: cada uno conocía una parte distinta, y al juntarlas aparece alguien más grande de lo que cualquiera recordaba por separado. Los nietos escuchan cosas que no sabían. Esa memoria compartida no es nostalgia; es reconocer que esa vida tuvo peso. Y si en su carrera hubo caídas, también caben aquí: el juez del que habla Pablo es justo, y conoce las cuestas que tuvo que subir.
Petición
Gracias, Señor, por la vida de N.:
por lo que nos dio y por lo que aguantó.
Págale tú lo que nosotros no le agradecimos a tiempo.
Amén.Oración final
Dale, Señor, el descanso eterno,
y brille para él la luz perpetua.
Descanse en paz. Amén.Padre Nuestro, Ave María y Gloria por su alma.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…
(la Salve, como en los funerales)
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.