Pelayo, Arsenio y Silvano fueron monjes del monasterio benedictino de San Pedro de Arlanza, en la provincia de Burgos, uno de los cenobios más importantes de la Castilla altomedieval, vinculado a los orígenes del condado castellano. Las ruinas del monasterio se conservan todavía junto al río Arlanza, cerca de Hortigüela.
Los datos históricos sobre estos tres monjes son muy escasos. La figura de Pelayo está unida a la leyenda del conde Fernán González, el fundador de la independencia de Castilla en el siglo X. Según el poema y las tradiciones medievales, un monje llamado Pelayo se le apareció al conde antes y después de sus batallas contra los musulmanes, lo animó en sueños y lo acompañó, junto al apóstol Santiago, en sus victorias. Un documento de autenticidad dudosa, atribuido al rey Fernando I, parece indicar que Pelayo y sus dos compañeros murieron a manos de los musulmanes hacia mediados del siglo X, en una de las incursiones que sufría entonces la frontera del Duero.
Aunque no hay certeza histórica sobre los detalles de su muerte, la tradición de la comarca los ha venerado siempre como mártires, y numerosas iglesias de la ribera del Arlanza conservan reliquias atribuidas a los monjes de San Pedro. Su memoria se celebra el 30 de agosto y forma parte del rico patrimonio religioso y legendario de los orígenes de Castilla.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.