Pedro nació en Rocca di Botte, cerca de Carsoli, en los Abruzos, en la primera mitad del siglo XI. Siendo joven, para evitar un matrimonio que habían concertado sus padres, se marchó a Tívoli, donde durante dos años se formó con un maestro llamado Cleto. Aunque no sabía leer, aprendió a fondo la enseñanza del Evangelio. El obispo de Tívoli le dio la tonsura clerical, una cruz de hierro y el encargo de predicar por los pueblos de la diócesis.
Pertenece a la figura del eremita itinerante, muy característica de la religiosidad de los siglos XI y XII: hombres que vivían en soledad y pobreza, pero que se desplazaban de un lugar a otro para predicar la conversión con la palabra y el ejemplo, viviendo de la caridad. Pedro predicó en su pueblo natal y en las localidades vecinas, después en Subiaco y, siguiendo el curso del río Aniene, llegó a Trevi nel Lazio, donde vivió en una pequeña choza construida bajo una escalera de piedra.
Desde allí continuó su predicación hasta su muerte, ocurrida un 30 de agosto, que la tradición sitúa en el año 1052. En 1215, con la autorización del papa Inocencio III, el obispo de Anagni lo proclamó santo. Su cuerpo se conserva en la colegiata de Trevi nel Lazio, de la que es protector, y su culto está muy vivo en Rocca di Botte y en los pueblos donde predicó, que celebran su fiesta el 30 de agosto.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.