
Juan Juvenal Ancina nació en Fossano, en el Piamonte, el 19 de octubre de 1545, en una familia de origen español. Estudió medicina en Montpellier, Padua y Mondovì, y luego en Turín, donde se doctoró y llegó a ser profesor. Era además un hombre de amplia cultura, aficionado a la poesía y a la música. En 1574 viajó a Roma como médico del embajador de Saboya y allí, tras una profunda experiencia de conversión, se acercó a san Felipe Neri.
En 1578 ingresó en la Congregación del Oratorio, fundada por Felipe Neri, y fue ordenado sacerdote. Trabajó en Roma y en Nápoles como predicador y confesor, y aprovechó su talento musical para componer y difundir cantos religiosos populares, las llamadas laudas, que se cantaban en las reuniones del Oratorio.
En 1602 fue nombrado obispo de Saluzzo, en el Piamonte, una diócesis cercana a zonas calvinistas. Emprendió con energía la reforma de la vida cristiana según el Concilio de Trento, visitó las parroquias y se preocupó por los pobres. Murió el 30 de agosto de 1604, poco más de un año después de su llegada, al parecer envenenado por alguien a quien había reprendido por su conducta. Fue beatificado por León XIII en 1890 y es venerado en Saluzzo y en Fossano.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.