
San Aquilino vivió en el siglo VII, en la época de los reyes merovingios. Según la tradición, nació en Bayeux, en Normandía, hacia el año 620, y durante años sirvió como soldado en los ejércitos francos, en tiempos del rey Clodoveo II. Estaba casado y, al volver de una campaña militar, decidió de común acuerdo con su esposa consagrar su vida a Dios.
Ambos se instalaron en Chartres y se dedicaron a atender a los pobres y a los enfermos, viviendo en continencia. Su fama de santidad se difundió, y más tarde fue elegido obispo de Évreux, también en Normandía. Según los relatos que se conservan, aceptó el cargo con humildad y, aunque gobernó su diócesis con celo, quiso seguir llevando una vida retirada y austera, dedicando largas horas a la oración en una pequeña celda junto a la iglesia.
Murió hacia finales del siglo VII. Su culto se mantuvo en Évreux, donde se le venera como uno de sus obispos santos, y se le recuerda el 19 de octubre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.