
Isaac Jogues nació en Orleans, Francia, el 10 de enero de 1607. Estudió con los jesuitas, ingresó en la Compañía de Jesús en 1624 y fue profesor antes de ser ordenado sacerdote en 1636. Ese mismo año partió como misionero a Nueva Francia, el actual Canadá, donde trabajó entre los hurones junto a san Juan de Brébeuf, aprendiendo su lengua y sus costumbres.
En 1642, durante un viaje, fue capturado por guerreros mohawks, enemigos de los hurones. Él y sus compañeros, entre ellos el donado san René Goupil, fueron torturados; a Jogues le mutilaron varios dedos. Pasó más de un año como cautivo, bautizando a algunos prisioneros y moribundos, hasta que logró escapar con ayuda de colonos neerlandeses y volver a Francia. El papa Urbano VIII le concedió permiso para celebrar misa pese a sus manos mutiladas. Al año siguiente regresó a América.
En 1646 fue enviado como mensajero de paz ante los mohawks. Algunos de ellos atribuyeron a los misioneros una epidemia y malas cosechas, y el 18 de octubre de 1646 fue asesinado en Ossernenon, en el actual estado de Nueva York; al día siguiente murió también su compañero Juan de La Lande. Pío XI los canonizó en 1930 junto con otros jesuitas mártires de América del Norte. Su memoria se celebra el 19 de octubre, y el santuario de Auriesville, en Nueva York, y el de Midland, en Canadá, recuerdan a estos mártires.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.