
Inés Galand nació en Le Puy-en-Velay, en el centro de Francia, en 1602, en una familia modesta y profundamente creyente. Desde muy joven mostró una intensa vida de oración y un gran deseo de entregarse por completo a Cristo. En 1623 ingresó en el monasterio de dominicas de clausura de Langeac, a orillas del río Allier, donde tomó el nombre de Inés de Jesús.
A pesar de su juventud, en 1627 sus hermanas la eligieron priora. Su vida estuvo marcada por la contemplación, la penitencia y la oración constante por la Iglesia, y en particular por los sacerdotes. Se la recuerda especialmente por su relación espiritual con Jean-Jacques Olier, el futuro fundador de la Compañía de San Sulpicio y uno de los grandes renovadores de la formación del clero en Francia, quien atribuyó a sus oraciones un papel decisivo en su conversión y su vocación.
Murió en Langeac el 19 de octubre de 1634, con solo treinta y dos años. Juan Pablo II la beatificó el 20 de noviembre de 1994. El monasterio de Langeac, que sigue habitado por monjas dominicas, conserva su memoria y es lugar de peregrinación.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.