
Sueva de Montefeltro nació en Urbino hacia 1432, hija del conde Guidantonio de Montefeltro. Quedó huérfana muy pequeña y se educó en Roma, en casa de sus parientes Colonna. Hacia los dieciséis años la casaron con Alessandro Sforza, señor de Pesaro, que era viudo y tenía hijos de su primer matrimonio.
Los primeros años de matrimonio fueron serenos, pero, después de una larga ausencia por motivos militares, su marido inició una relación con otra mujer y comenzó a tratar con dureza a su esposa. Sueva soportó humillaciones y malos tratos durante años y finalmente fue obligada a ingresar en el monasterio de clarisas del Corpus Domini de Pesaro, en 1457. Aceptó aquella situación como un camino de entrega a Dios: tomó el hábito, recibió el nombre de Serafina y vivió desde entonces con humildad y espíritu de oración, rezando por la conversión de su marido, con quien acabaría reconciliándose antes de que él muriera.
Fue elegida abadesa del monasterio y se distinguió por su paciencia y su caridad. Murió el 8 de septiembre de 1478. Su culto fue confirmado por el papa Benedicto XIV en 1754. Su cuerpo se venera en el monasterio de las clarisas de Pesaro, y su figura se recuerda como ejemplo de perdón en medio de la injusticia y del sufrimiento conyugal.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.