
Josefa de San Juan de Dios Ruano García y María Dolores de Santa Eulalia Puig Bonany fueron dos religiosas de la congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, dedicada al cuidado de personas mayores pobres y solas. Josefa había nacido en Berja, en la provincia de Almería, en 1854, y ambas formaban parte de la comunidad que atendía el asilo de ancianos de Requena, en la provincia de Valencia, cuando estalló la guerra civil española en julio de 1936.
En los meses siguientes, en un clima de violencia contra el clero y las personas consagradas, la comunidad fue obligada a dejar el hábito religioso, aunque las hermanas procuraron seguir cuidando de los ancianos mientras les fue posible. A comienzos de septiembre de 1936 las dos religiosas fueron detenidas y retenidas en un edificio habilitado como prisión. Esa misma noche fueron sacadas de Requena y, en la madrugada del 8 de septiembre, fueron asesinadas en las cercanías de Buñol, sin juicio alguno, por su condición de religiosas.
Fueron beatificadas por Juan Pablo II en Roma el 11 de marzo de 2001, dentro del grupo de 233 mártires de la persecución religiosa en la región de Valencia, encabezado por el sacerdote José Aparicio Sanz. Su memoria se celebra el 8 de septiembre. Su congregación las recuerda como testigos de la fe que entregaron la vida mientras servían a los más frágiles, y Berja honra a Josefa como hija ilustre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.