Santa Hilda fue una abadesa anglosajona del siglo VII, fundadora y primera abadesa del monasterio de Whitby, en Northumbria, uno de los grandes centros religiosos y culturales de la Inglaterra de su tiempo. Su vida es conocida gracias a san Beda el Venerable, que escribió sobre ella pocas décadas después de su muerte. Nació en el año 614 en una familia emparentada con el rey Edwin de Northumbria, y a los trece años fue bautizada junto con el rey por san Paulino.
Vivió en el mundo hasta los treinta y tres años. Entonces pensó en ingresar en un monasterio de la Galia, donde ya estaba su hermana, pero el obispo san Aidán la convenció de quedarse en su tierra. Fue abadesa de Hartlepool y, hacia el año 657, fundó en Whitby un monasterio doble, con comunidades de monjes y de monjas bajo su gobierno. Whitby fue una escuela de vida religiosa y de estudio de la Escritura, de la que salieron varios obispos. Allí vivía el pastor Cædmon, a quien ella animó a cultivar su don para la poesía religiosa, el primer poeta en lengua inglesa conocido por su nombre.
En el año 664 su monasterio acogió el sínodo de Whitby, en el que se decidió que la Iglesia de Northumbria adoptaría las costumbres romanas, como la fecha de la Pascua, en lugar de las irlandesas. Aunque Hilda se inclinaba por la tradición irlandesa, aceptó la decisión. Pasó sus últimos años enferma y murió el 17 de noviembre del 680. Su memoria se celebra el 17 de noviembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.