Ana An Xinzhi, María An Guozhi, Ana An Jiaozhi y María An Lihua fueron cuatro mujeres cristianas de una aldea de la provincia de Hebei, en el norte de China, que murieron mártires durante la rebelión de los bóxers en el verano de 1900. Pertenecían a una misma familia extensa de una comunidad católica rural, y sus edades iban de los veintiséis a los sesenta y cuatro años.
El movimiento de los bóxers, cuyo nombre chino era Yihetuan, nació como una reacción violenta contra la influencia extranjera en China, y se dirigió también contra los cristianos chinos, a los que consideraba traidores a la tradición del país. En 1900 recorrieron numerosas aldeas del norte de China buscando cristianos para obligarlos a renegar de su fe o matarlos. Al conocer que se acercaban, las cuatro mujeres huyeron con dos niños pequeños a la aldea de Liugongyin, cerca de Anping, donde unos parientes no cristianos las acogieron.
Los bóxers descubrieron dónde estaban y exigieron que se las entregaran. Les ofrecieron salvar la vida si abandonaban el cristianismo, y las cuatro se negaron. Perdonaron a los niños y las decapitaron el 11 de julio de 1900. Fueron beatificadas en 1955 y canonizadas por Juan Pablo II el 1 de octubre de 2000, entre los 120 mártires de China.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.