Leoncio, llamado a veces Leoncio II o el Joven para distinguirlo de su predecesor del mismo nombre, fue obispo de Burdeos a mediados del siglo VI. Lo que sabemos de él procede sobre todo de los poemas de Venancio Fortunato, que lo conoció personalmente y escribió su epitafio y otros versos en su honor.
De esos textos se deduce que pertenecía a una familia noble galorromana, que había estado casado con Placidina, mujer también de alto linaje, y que, como ocurría con frecuencia en la Galia de su tiempo, accedió al episcopado tras una carrera en la sociedad civil; su esposa, según la costumbre de la época, pasó a vivir como hermana. Fortunato elogia su inteligencia, su bondad y su palabra serena, y lo presenta como un gran constructor y restaurador de iglesias en Burdeos y en su región, entre ellas el baptisterio de la ciudad, y como un discreto benefactor de los pobres, que intercedía ante los reyes francos a favor de su pueblo.
Participó en concilios de la Iglesia franca. Murió hacia el año 570, a los cincuenta y cuatro años según su epitafio. Se le venera en Burdeos como uno de los pastores que, en tiempos de los reyes merovingios, mantuvieron viva la herencia cultural y cristiana de la Galia romana.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.