Santo

San Sabas de Roma

Se celebra el 5 de febrero

San Sabas, llamado el Joven para distinguirlo del gran abad palestino del mismo nombre, fue un monje de tradición griega nacido en Sicilia en el siglo X. Su familia procedía de Collesano y era profundamente religiosa: su padre, Cristóforo, se hizo monje, sus hijos Sabas y Macario lo siguieron, y su madre fundó un monasterio femenino. Vivieron primero bajo la guía espiritual del abad Nicéforo, cerca del monasterio de San Felipe de Agira.

Hacia el año 940, la presión de los musulmanes que dominaban Sicilia y una gran hambruna llevaron a la familia a pasar a Calabria. Allí se establecieron en la región del Mercurion, donde florecían comunidades de monjes de rito bizantino, y fundaron una iglesia y una laura, un monasterio de ermitaños. Las incursiones sarracenas los obligaron a desplazarse de nuevo, y en la zona del río Sinni, en Lucania, fundaron otros monasterios. Sabas alternaba el gobierno de las comunidades con largos periodos de soledad, y confió la dirección de algunas casas a su hermano Macario.

En sus últimos años se le pidió que mediara ante el emperador Otón II para obtener la liberación de unos rehenes, hijos del príncipe de Salerno, y viajó con ese fin a Roma. Allí murió, hacia el año 990, en el monasterio de San Cesáreo. Su vida fue escrita poco después por Orestes, patriarca de Jerusalén. Se le recuerda como uno de los grandes impulsores del monacato griego en el sur de Italia, y su memoria se celebra el 5 de febrero.

Biografía: redacción de Misa de Hoy.

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