Alcimo Ecdicio Avito nació hacia el año 450 en Auvernia, en una familia de la aristocracia galorromana en la que hubo varios obispos; su padre, Hesiquio, fue obispo de Vienne, en el valle del Ródano, y Avito le sucedió hacia el año 490. Su diócesis formaba parte entonces del reino de los burgundios, gobernado por reyes que profesaban el arrianismo, mientras que la mayoría de la población galorromana era católica.
Avito fue uno de los hombres más cultos de su tiempo. Mantuvo una relación respetuosa con el rey Gundebaldo, al que intentó atraer a la fe católica, y lo logró con su hijo Segismundo, que se convirtió y, al llegar al trono en 516, favoreció a la Iglesia. Escribió al rey franco Clodoveo para felicitarlo con ocasión de su bautismo, en una carta que es un documento importante sobre aquel acontecimiento. En 517 presidió el concilio de Epaona, que organizó la vida eclesiástica del reino burgundio. También se ocupó de rescatar prisioneros llevados de Italia tras las guerras.
Se conservan muchas de sus cartas y un poema en cinco libros sobre la historia bíblica, desde la creación hasta el paso del mar Rojo, que es una de las obras notables de la poesía latina cristiana de la época, además de otro poema dedicado a su hermana, monja. Murió en Vienne hacia el año 518 y su memoria se celebra el 5 de febrero.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.