
San Julio fue un presbítero del siglo IV venerado en la región de Novara, en el Piamonte italiano, especialmente en la isla que lleva su nombre en el lago de Orta. Lo que se cuenta de él procede de una biografía tardía y poco fiable, por lo que los datos seguros son escasos.
Según la tradición local, Julio y su hermano Juliano eran cristianos de origen griego que, huyendo de los conflictos religiosos de su tierra, llegaron al norte de Italia y se dedicaron a evangelizar las zonas rurales, construyendo iglesias en distintos lugares. Algunos estudiosos piensan que Juliano podría ser un desdoblamiento del mismo personaje, y el Martirologio Romano recuerda solo a Julio. La tradición atribuye a Julio la fundación de una iglesia dedicada a los apóstoles Pedro y Pablo en la pequeña isla del lago de Orta, adonde, según la leyenda, habría llegado navegando sobre su manto extendido.
Julio habría muerto y sido sepultado en esa isla, que desde entonces se llama Isola San Giulio. La basílica actual, construida sobre edificaciones más antiguas que se remontan al menos al siglo IX, está dedicada a él y guarda sus reliquias. Su culto sigue muy vivo en la región del lago de Orta y en la diócesis de Novara, y su fiesta se celebra el 31 de enero. En la época en que vivió, el cristianismo se estaba difundiendo desde las ciudades hacia el campo del norte de Italia.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.