
San Geminiano fue obispo de Módena, en el norte de Italia, en la segunda mitad del siglo IV. No se conocen con exactitud las fechas de su episcopado. Probablemente era originario de la propia región, de una familia de tradición romana, y según la tradición fue diácono del obispo anterior, al que sucedió por deseo unánime de la comunidad, aunque al principio intentó rehuir el cargo.
Su episcopado coincidió con el tiempo en que el cristianismo se convirtió en la religión dominante del Imperio romano. La tradición lo presenta como un pastor de intensa oración que impulsó la conversión de la ciudad y defendió la fe definida en el Concilio de Nicea frente al arrianismo. Se sabe que participó en un sínodo celebrado en Milán en el año 390 bajo la presidencia de san Ambrosio. Los relatos posteriores le atribuyen un viaje a Constantinopla para liberar a la hija del emperador de un mal espíritu, episodio de carácter legendario.
Murió hacia finales del siglo IV y fue sepultado en Módena. Sobre su tumba se levantó una iglesia que, siglos más tarde, dio paso a la gran catedral románica de Módena, dedicada a él y declarada Patrimonio de la Humanidad. Es el patrono de la ciudad, donde su fiesta, el 31 de enero, es muy celebrada.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.