Guillermo de Donjeon nació hacia mediados del siglo XII en una familia noble de Nevers, en Francia. Educado por su tío, archidiácono de Soissons, fue canónigo de Soissons y de París, pero pronto dejó esos cargos para retirarse a la austera abadía de Grandmont. Cuando surgieron conflictos internos en esa comunidad, pasó a la Orden del Císter e ingresó en la abadía de Pontigny. Fue elegido abad de Fontaine-Jean y después de Chaalis, cerca de Senlis.
En 1200 fue elegido arzobispo de Bourges, en el centro de Francia, y aceptó solo por obediencia. Como obispo mantuvo la austeridad monástica: vestía el hábito cisterciense, no comía carne y dedicaba largas horas a la oración. Se distinguió por su cuidado de los pobres, de los presos y de los enfermos, y por su firmeza ante los abusos de los poderosos, aunque también por su paciencia y su capacidad de reconciliación con quienes se le oponían. Se preocupó por la formación y la vida del clero.
Cuando se preparaba para predicar en el sur de Francia contra la herejía de los albigenses, cayó enfermo, y murió en Bourges el 10 de enero de 1209. Fue enterrado en la catedral, y el papa Honorio III lo canonizó en 1218, pocos años después de su muerte. Sus reliquias fueron destruidas durante las guerras de religión del siglo XVI. Es venerado en Bourges y por la Orden Cisterciense, y su memoria se celebra el 10 de enero.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.