
Domiciano nació hacia el año 550 y era pariente del emperador bizantino Mauricio, que reinó entre 582 y 602. Fue elegido obispo de Melitene, en la Armenia Menor, la actual Malatya, en Turquía, y por su cercanía con el emperador le fueron confiadas importantes misiones diplomáticas.
La más destacada lo llevó ante Cosroes II, rey de Persia, que había recuperado el trono con ayuda de los bizantinos. Domiciano intentó convertirlo al cristianismo, aunque sin éxito, pero su labor contribuyó a la paz entre los dos imperios y a la protección de los cristianos que vivían en territorio persa. También se ocupó de la evangelización de los pueblos de su región y de la defensa de la fe definida en el Concilio de Calcedonia frente a las corrientes que la rechazaban. San Gregorio Magno, papa en aquellos años, mantuvo correspondencia con él y lo elogió en sus cartas.
Murió en Constantinopla en el año 602. Se le recuerda el 10 de enero como pastor que puso su influencia política al servicio del Evangelio y de la paz.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.