
Teobaldo Visconti nació en Piacenza, en el norte de Italia, a comienzos del siglo XIII. No era sacerdote ni cardenal cuando fue elegido papa: era arcediano de Lieja y se encontraba en Acre, en Tierra Santa, acompañando la cruzada. Su elección, el 1 de septiembre de 1271, puso fin en Viterbo a la sede vacante más larga de la historia de la Iglesia, casi tres años de bloqueo entre los cardenales. Tomó el nombre de Gregorio X y fue ordenado y consagrado en Roma en 1272.
Su pontificado tuvo tres preocupaciones: la ayuda a Tierra Santa, la reconciliación con la Iglesia griega y la reforma de la Iglesia. Con esos fines convocó el II Concilio de Lyon (1274), en el que los representantes del emperador bizantino aceptaron la unión con Roma, que sin embargo duró poco. En ese concilio se aprobó también la constitución Ubi periculum, que reguló el cónclave con encierro de los cardenales para evitar nuevas esperas tan largas, origen de las normas que en lo esencial siguen vigentes.
Murió en Arezzo, en la Toscana, el 10 de enero de 1276, cuando regresaba de Francia. Fue sepultado en la catedral de esa ciudad, donde se le venera. Clemente XI confirmó su culto como beato en 1713.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.