
Ana Monteagudo nació en Arequipa, en el virreinato del Perú, el 26 de julio de 1602, hija de un padre español y de una madre arequipeña. Siendo todavía niña fue confiada a las monjas dominicas del monasterio de Santa Catalina de Siena, en su ciudad natal, para recibir allí su educación. Sus padres la sacaron después con la idea de concertarle un buen matrimonio, pero ella había descubierto ya su vocación y, tras vencer la resistencia familiar, regresó al monasterio y comenzó el noviciado hacia 1618, añadiendo a su nombre el apelativo «de los Ángeles».
Vivió casi toda su larga vida tras los muros de Santa Catalina. Fue maestra de novicias y, desde 1647, priora, cargo desde el que impulsó la reforma de la vida conventual conforme a las normas de la Iglesia de su tiempo. Su fama de mujer de oración y de buen consejo traspasó la clausura: obispos, sacerdotes, vecinos y viajeros acudían a ella en busca de orientación y de intercesión, y en Arequipa se le atribuía el don de la profecía. Sus últimos años estuvieron marcados por la enfermedad y la ceguera, que sobrellevó con paciencia.
Murió en el monasterio el 10 de enero de 1686. El papa Juan Pablo II la beatificó en Arequipa el 2 de febrero de 1985, durante su primer viaje al Perú. El monasterio de Santa Catalina, hoy uno de los conjuntos monumentales más visitados del país, conserva la celda donde vivió, y la beata es muy querida por los arequipeños.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.