
Clemente fue obispo de Roma a finales del siglo I, el tercer sucesor de san Pedro según las listas antiguas, después de Lino y Anacleto. San Ireneo afirma que conoció a los apóstoles y escuchó su predicación. Su pontificado se sitúa aproximadamente entre los años 92 y 101. Se ha querido identificarlo con el colaborador mencionado por san Pablo en la carta a los Filipenses, pero esa identificación es muy dudosa.
Su gran legado es la Carta a los Corintios, escrita hacia el año 96 en nombre de la Iglesia de Roma para restablecer la paz en la comunidad de Corinto, donde algunos fieles habían depuesto a sus presbíteros. Es uno de los escritos cristianos más antiguos fuera del Nuevo Testamento y un testimonio precioso de la vida y la organización de la Iglesia primitiva; durante un tiempo incluso se leyó en las asambleas litúrgicas.
Según relatos del siglo IV, de carácter legendario, fue desterrado por Trajano a Crimea y condenado a trabajar en las minas, donde siguió evangelizando, y murió arrojado al mar con un ancla al cuello. Por eso se le representa con un ancla y es patrono de los marineros. En el siglo IX los santos Cirilo y Metodio llevaron a Roma unas reliquias que consideraban suyas, y fueron depositadas en la basílica de San Clemente, cerca del Coliseo. Su nombre figura en el Canon Romano de la misa y su memoria se celebra el 23 de noviembre.
Oración
Oremos
Dios todopoderoso y eterno, cuya gloria resplandece en la fortaleza de tus santos, concédenos celebrar con alegría la festividad del Papa San Clemente, ministro de la Iglesia y mártir de tu Hijo, el cual, con su martirio, dio testimonio de lo que en el culto celebraba y, con su ejemplo, confirmó lo que sus labios exponían. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.