
Miguel Agustín Pro Juárez fue un sacerdote jesuita mexicano fusilado en 1927, durante el conflicto religioso que vivió México en esos años. Nació el 13 de enero de 1891 en Guadalupe, Zacatecas, hijo de un ingeniero de minas, y creció en un ambiente familiar alegre y creyente. Era conocido por su buen humor y su facilidad para la música y la imitación. En 1911 ingresó en la Compañía de Jesús.
La persecución contra la Iglesia durante la Revolución mexicana obligó a los novicios jesuitas a salir del país en 1914. Continuó su formación en Estados Unidos, España, Nicaragua y Bélgica, donde fue ordenado sacerdote en 1925, a pesar de los graves problemas de estómago que lo acompañaron toda la vida. Regresó a México en 1926, poco antes de que se suspendiera el culto público. En la Ciudad de México ejerció su ministerio en la clandestinidad, cambiando de disfraz y de domicilio para celebrar misa, confesar, dar la comunión y ayudar a familias necesitadas.
En noviembre de 1927, tras un atentado contra el expresidente Álvaro Obregón en el que no tuvo participación, fue detenido junto con sus hermanos. Sin juicio, fue fusilado el 23 de noviembre de 1927 en la Ciudad de México, junto a su hermano Humberto y otros detenidos; murió con los brazos en cruz y, según los testigos, exclamando «¡Viva Cristo Rey!». Juan Pablo II lo beatificó el 25 de septiembre de 1988.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.