San Anfiloquio nació en Capadocia, en la actual Turquía, hacia el año 340, y era primo de san Gregorio Nacianceno. Fue amigo y discípulo de este y de san Basilio Magno, aunque más joven que ambos; las cartas que estos le dirigieron son la principal fuente sobre su vida. En su juventud fue retórico y abogado en Constantinopla, y después se retiró a una vida de soledad cerca de Nacianzo para cuidar de su anciano padre.
En el año 373 o 374 fue elegido obispo de Iconio, la actual Konya, capital de la provincia de Licaonia, cargo que aceptó contra su voluntad. Basilio lo apoyó y orientó en sus primeros años, y le dedicó su importante tratado sobre el Espíritu Santo. Anfiloquio fue un defensor firme de la fe definida en Nicea y de la divinidad del Espíritu Santo frente a quienes la negaban. Participó en el Concilio de Constantinopla del año 381 y presidió un sínodo contra los mesalianos, un movimiento ascético que despreciaba los sacramentos. Se conservan de él algunos escritos, entre ellos un poema didáctico sobre los libros de la Biblia.
Murió después del año 394, tras más de veinte años de episcopado. Lo veneran tanto la Iglesia latina como las orientales como uno de los obispos que, junto a los Padres capadocios, consolidaron la fe trinitaria.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.