
Antíoco fue un médico cristiano martirizado en Asia Menor, probablemente a comienzos del siglo IV. La tradición lo hace originario de Sebaste, en la actual Turquía, y hermano de san Platón, mártir de Ancira, muy venerado en el mundo bizantino.
Su pasión cuenta que, mientras ejercía la medicina en las ciudades de Galacia y Capadocia, fue arrestado como cristiano por un gobernador y sometido a diversos tormentos: arrojado a agua hirviendo, expuesto a las fieras y otros suplicios de los que salía ileso, hasta que finalmente fue decapitado. Añade que de su herida brotó sangre y leche, y que al verlo el verdugo, llamado Ciríaco, se declaró cristiano y fue también ejecutado. Estos detalles repiten motivos frecuentes en las pasiones legendarias y no permiten conocer con certeza ni la fecha ni el lugar del martirio.
Sin embargo, su culto está bien atestiguado en la Iglesia antigua. Aparece en el sinaxario de Constantinopla, y la vida de san Teodoro de Siqueón, del siglo VI, menciona su veneración en la región de Anastasiópolis, en Galacia. El martirologio romano lo conmemora el 16 de julio, como uno de los santos médicos de Oriente.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.