
Bartolomeu Fernandes nació en Lisboa en 1514 y tomó el sobrenombre «de los Mártires» de la iglesia de Santa María de los Mártires, donde fue bautizado. Ingresó en la Orden de Predicadores en 1528 y, tras completar sus estudios, fue durante casi veinte años profesor de filosofía y teología en conventos dominicos de Portugal.
En 1559 fue nombrado arzobispo de Braga, la sede más antigua del país; aceptó el cargo por obediencia, a instancias de su superior, fray Luis de Granada. Participó activamente en la última etapa del Concilio de Trento, donde defendió con energía la reforma del clero y la obligación de los obispos de residir en sus diócesis. De vuelta en Braga, aplicó las decisiones conciliares con determinación: visitó personalmente su extensa archidiócesis, fundó un seminario, cuidó la formación de los sacerdotes, escribió un catecismo y numerosas obras, y dio ejemplo de pobreza y caridad con los necesitados. Su obra «Stimulus pastorum» sobre el oficio de los obispos tuvo amplia difusión.
En 1582 renunció al arzobispado y se retiró al convento dominico de Santa Cruz, en Viana do Castelo, donde murió el 16 de julio de 1590. Juan Pablo II lo beatificó en 2001, y el papa Francisco lo declaró santo en 2019 mediante una canonización equipolente. Es muy venerado en Braga y en Viana do Castelo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.