
El 16 de julio de 1794, en plena época del Terror de la Revolución Francesa, fueron guillotinadas en la plaza de Orange, en Provenza, siete religiosas condenadas esa misma mañana por un tribunal revolucionario. Se las acusaba de «fanatismo» y de haberse negado a prestar el juramento que la ley exigía, es decir, de no renunciar a su vida consagrada. Encabeza el grupo sor Aimée (Amada) de Jesús, María Rosa de Gordon, nacida en Mondragon en 1733, religiosa sacramentina del monasterio de Bollène, donde era asistente de la comunidad.
Con ella murieron sor María de Jesús (Margarita Teresa Charansol) y sor San Joaquín (María Ana Béguin-Royal), también sacramentinas de Bollène; las ursulinas de Bollène sor San Miguel (María Ana Doux) y sor San Andrés (María Rosa Laye); y sor Dorotea del Corazón de María y sor Magdalena del Santísimo Sacramento de Justamont, de otras comunidades de la región. Al suprimirse los monasterios, muchas de ellas habían seguido viviendo juntas en casas alquiladas, intentando mantener su vida de oración.
Forman parte de las treinta y dos religiosas ejecutadas en Orange entre el 6 y el 26 de julio de 1794, conocidas como las mártires de Orange. Según los testimonios de la época, afrontaron la muerte con serenidad, cantando y rezando. Fueron beatificadas por el papa Pío XI el 10 de mayo de 1925.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.