
Simão da Costa era un hermano coadjutor de la Compañía de Jesús, es decir, un religioso jesuita no sacerdote, nacido en Portugal hacia 1542. Formaba parte de la expedición misionera de cerca de setenta jesuitas que en 1570 partió de Lisboa hacia Brasil, encabezada por el padre Ignacio de Azevedo, para reforzar las misiones de aquella colonia portuguesa.
El 15 de julio de 1570, cerca de la isla de La Palma, en las Canarias, la nave «Santiago», en la que viajaba Azevedo con buena parte del grupo, fue atacada por corsarios franceses hugonotes al mando de Jacques de Sores. Los atacantes mataron a los jesuitas por su condición de religiosos católicos y arrojaron a muchos al mar, algunos todavía vivos. Simão da Costa fue el último de los cuarenta mártires de aquella nave: según los relatos, logró esconderse o pasar inadvertido y fue descubierto y asesinado al día siguiente.
Los cuarenta mártires del Brasil, como se conoce al grupo, fueron muy venerados desde el primer momento en Portugal, en España y en Brasil. El papa Pío IX confirmó su culto en 1854. Su memoria se celebra en la Compañía de Jesús y en la diócesis canaria de Tenerife, donde un monumento en la costa de Fuencaliente, en La Palma, recuerda el martirio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.