Juan Antonio Pérez Mayo fue un sacerdote de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, congregación fundada en Francia por san Eugenio de Mazenod. Pertenecía a la comunidad del escolasticado que los oblatos tenían en Pozuelo de Alarcón, cerca de Madrid, donde se formaban los jóvenes religiosos de la congregación en España.
En julio de 1936, al comienzo de la Guerra Civil, la comunidad fue detenida en su propia casa. El 24 de julio de ese año, Juan Antonio Pérez Mayo fue ejecutado en Pozuelo junto con otros religiosos oblatos y con el laico Cándido Castán San José, padre de familia, que había sido detenido con ellos. Otros miembros de la comunidad murieron en los meses siguientes, durante el otoño de 1936, en las ejecuciones de Paracuellos de Jarama.
Fue beatificado en la catedral de la Almudena de Madrid el 17 de diciembre de 2011, en un grupo de veintidós mártires —veintiún oblatos y un laico— encabezado por el provincial, Francisco Esteban Lacal. Es uno de los muchos religiosos muertos en la persecución religiosa de aquellos años en España.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.