Cristina, llamada «la Admirable», nació hacia 1150 en Brustem, cerca de Saint-Trond (Sint-Truiden), en el antiguo ducado de Brabante, territorio de la actual Bélgica. Era de familia campesina y quedó huérfana muy joven. Su vida fue escrita pocos años después de su muerte por el dominico Tomás de Cantimpré, autor que recogió con entusiasmo los relatos que circulaban sobre ella, muchos de los cuales tienen carácter extraordinario o legendario.
Según esa tradición, hacia los veintidós años sufrió un ataque tan grave que la dieron por muerta; durante su misa de funeral volvió en sí y contó que había contemplado el purgatorio y que había aceptado regresar a la vida para ofrecer sus sufrimientos por las almas que allí se purifican. A partir de entonces llevó una existencia de penitencias asombrosas y conductas desconcertantes para sus contemporáneos, que unos interpretaban como santidad y otros como locura. Pasó sus últimos años en el monasterio benedictino de Santa Catalina de Saint-Trond, donde murió en 1224.
Nunca fue beatificada mediante un proceso formal, pero su culto local se mantuvo durante siglos en la región de Limburgo. Se la recuerda el 24 de julio y suele asociarse a la intercesión por las almas del purgatorio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.