
Conrado nació hacia 1241 en Offida, en la región italiana de las Marcas. A los quince años ingresó en la Orden de los Hermanos Menores. Aunque tenía cualidades para el estudio, prefirió durante años los oficios humildes de cocinero, limosnero y portero, y pasó largos periodos en eremitorios franciscanos, entre ellos el monte de La Verna, donde san Francisco había recibido los estigmas. Más tarde, por obediencia, completó sus estudios, fue ordenado sacerdote y se dedicó a la predicación por pueblos y aldeas.
Perteneció a la corriente de frailes que deseaban vivir la pobreza de la Orden con la radicalidad de los primeros compañeros de Francisco, conocidos como «espirituales». Fue amigo del beato Pedro de Treia, con quien convivió varios años, y mantuvo relación con algunos de los principales representantes de ese movimiento, aunque permaneció fiel a la Orden. Durante un tiempo vivió con los ermitaños celestinos con permiso del papa Celestino V, y regresó con los franciscanos cuando ese grupo fue suprimido. Una tradición recuerda que vivió retirado en Rivotorto, junto a Asís, y que durante décadas llevó un único hábito pobre.
Murió el 12 de diciembre de 1306 en Bastia Umbra, cerca de Asís. Sus restos fueron llevados poco después a Perugia, donde se veneran. El papa Pío VII confirmó su culto en 1817. Es recordado por la familia franciscana como ejemplo de humildad y pobreza.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.