
Bartolomé Buonpedoni nació hacia 1228 cerca de San Gimignano, en la Toscana, hijo único de una familia acomodada que esperaba verlo casado y al frente del patrimonio. Él, sin embargo, se inclinó por la vida religiosa, con la oposición de su padre. Pasó un tiempo en Pisa con los monjes benedictinos de San Vito, donde trabajó como enfermero, pero acabó optando por la Tercera Orden franciscana. El obispo de Volterra, que apreciaba sus cualidades, lo animó a hacerse sacerdote, y fue ordenado hacia los treinta años.
Fue capellán en Peccioli y después párroco de Pichena, donde se distinguió por su caridad con los pobres. Hacia los cincuenta años contrajo la lepra. Dejó la parroquia y se retiró a la leprosería de Cellole, cerca de San Gimignano, de la que fue capellán. Allí vivió unos veinte años enfermo, atendiendo espiritualmente a los demás leprosos y acompañado por su discípulo, el beato Vivaldo. La paciencia y la serenidad con que llevó la enfermedad le valieron el apodo de Job de Toscana.
Murió el 12 de diciembre de 1300 y fue sepultado en la iglesia de San Agustín de San Gimignano, donde se conservan sus restos. Su culto, aprobado localmente a finales del siglo XV, fue confirmado por san Pío X en 1910. Es uno de los patronos de San Gimignano.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.